El cuerpo, la comida y las fiestas

El cuerpo, la comida y las fiestas 1024 677 TCA Centro Aconcagua

Las fiestas pueden traer consigo una sobreexposición difícil de transitar para quienes están atravesando un trastorno de la conducta alimentaria. El cuerpo queda en primer plano: vestirse para los encuentros, escuchar comentarios sobre la apariencia, recibir miradas o comparaciones. A eso se suma la comida como eje central de muchas celebraciones. Comer frente a otros, sentir presión, miedo a perder el control o tener que justificar elecciones alimentarias puede generar mucha ansiedad.

Por eso, es importante prepararse. Hablar anticipadamente con personas clave del entorno puede ser una gran ayuda: expresar lo que necesitamos, pedir que nos acompañen, establecer límites con amor. También es momento de apoyarse en las herramientas construidas en el proceso terapéutico: reconocer las señales internas, sostener la conexión con el propio cuerpo, identificar emociones difíciles y buscar maneras de transitarlas sin dañarnos.

Priorizar el autocuidado no es egoísmo, es necesidad. Tal vez implique elegir con quién compartir, cuánto quedarse, qué temas evitar o incluso cómo poner en palabras lo que nos pasa. Cada decisión que nos acerque al bienestar, por pequeña que parezca, es un acto de enorme valentía.