Cuando empezar parece una elección, pero detenerse ya no

Cuando empezar parece una elección, pero detenerse ya no 1024 677 TCA Centro Aconcagua

Muchas personas describen una experiencia difícil de explicar: empiezan con algo que creen que pueden manejar —“solo un poco”, “solo hoy”, “mañana retomo”— y en algún momento sienten que el control se escapa completamente de las manos, como si la decisión final ya no fuera del todo propia. En ocasiones, “parar” no se siente como una opción real, incluso cuando deja de haber disfrute y empieza a doler. 

En una cultura que premia la fuerza de voluntad como vía privilegiada e indiscutible para el éxito, se encuentra demasiado disponible la conclusión (equivocada) de que uno “no lo está intentando lo suficiente” o que simplemente “no tiene fuerza de carácter”. Se hace necesario cambiar de perspectiva, porque intentar responder “con más control” es malentender el problema. En el fondo, la persona que no puede parar es una persona que sufre. Difícilmente se logre cortar el circuito sin entender por qué surge y cómo se sostiene su sufrimiento.

Detrás de un inagotable historial de dietas para adelgazar, restricciones extremas, actividad física extenuante, comer hasta no poder más y hacer lo imposible para expulsar lo ingerido hay un cuerpo que duele y una persona que pide a gritos ser escuchada.

Si algo de esto te resulta familiar, no tenés que atravesarlo solo.